Las piedrillas del camino...

 Siempre en la vida hay quienes, sin duda alguna están dispuestos a dar el todo por el todo.  Quienes sin titubear, pueden hacer el bien,  ayudar a otros sin pensarlo dos veces. Dentro de la jornada de la vida, uno  se encuentra con toda clase de personas. Personas, que están ahí por una razón. Personas que se desviven, que son capaces de brindar ayuda, de promover el bienestar y de ser honestos.  Personas que sin duda alguna, están ahí para que crezcas, para que aprendas.

          No obstante, hay personas para perjudicar, para herir y para emanar el mal. Esas personas, que se regocijan de los males de otros, que aprenden a vivir de la miseria de los demás; como parásitos. A esas personas, se les debe huir, porque son una minúscula minoría pero si se les da importancia pueden lograr mucho más que siendo ignoradas.  A esas personas, se les crea una barrera emocional, una pared, un escudo de indiferencia en donde uno se vuelve intocable. A esos, no se les da las más mínima importancia, pero tampoco se les trata mal, porque en alguien les debe servir de ejemplo. 

       Esas personas se les debe ignorar y más si insisten en hacer daño. La mente enfocada, la fe en Dios y los buenos pensamientos,  son aquellos que deben predominar en una persona decidida, dispuesta y perseverante. Recuerda que aquellos que quieren hacer el mal, aunque sean muchos en cantidad, son pocos en calidad. Para mi realmente NO son nadie.  A mí se me enseñó desde niña que la mente es muy poderosa y es capaz de interceptar todo pensamiento negativo y convertirlo en una bala que rebota y que no se me malinterprete, porque no son malos deseos.  Es tan solo la justicia natural, que cobra su propio rumbo.

     Por esa razón, estoy más que agradecida de aquellas personas que siempre están ahí para ayudar, especialmente la familia. Esos que te llevan de la mano y te enseñan el camino, te guían y si pudieran lo recorrerían por ti. A esos les doy las gracias porque son la mayoría, las bendiciones de la vida; los amigos, la familia, los maestros.

      A esas otras personas, que considero piedrillas en el camino, que les vaya bien, pero cuidado, que siendo piedras, no provoquen su propio tropiezo. Acuérdense que la vida es una sola y muy corta como para andarla desperdiciando en querer hacer el mal a otros. Enfóquese, progrese y deje vivir. No cometa el error de interponerse, de envidiar, de ser mal compañero, mal amigo, mal maestro. A la larga aprenderá, que suelen salir mejor las cosas cuando se hacen de buena fe.

DGM

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuerpo de Playa

Ella...

Romantiqueo